Son los machos de la colmena.
Se desarrollan en celdas más grandes que las obreras y proceden de huevos sin fecundar (serian, pues, óvulos y no huevos), naciendo 24 días después de la puesta.
Su celda operculada es fácilmente reconocible por ser de mayor tamaño que la de una obrera.
Su vida suele durar unos tres meses.
Se dice que suelen vivir entre la primavera y el otoño, tiempo en el que en la colmena existen, generalmente, reinas sin fecundar.
Realmente no se conocen a ciencia cierta algunos de los procederes de la colmena respecto a los zánganos: se habla de que son expulsados o muertos en las épocas en que no son necesarios para la reina referidos a la copulación. Y que su actividad en la colmena se reduce a su actividad sexual (cópula con la reina tras la que, por cierto, mueren). siendo alimentados por las obreras. Sin embargo se ha visto que también colaboran en actividades sociales tales como la ventilación y mantenimiento de temperatura de la colmena.

En cualquier caso, un buen día un campesino rumano descubrió que al comer sus patos los zánganos que habían muerto o habían sido arrojados de la colmena, adquirían mejor salud y más vigor.
Intentó repetir la experiencia, ahora trasladada a él mismo y, al parecer, también recobró viejos vigores perdidos o, mejoró, al menos, los decaídos...
Así que desde entonces los zánganos han supuesto en la farmacopea popular el espacio que ahora pretenden ocupar viagras y similares: pero siendo mucho más naturales, sin efectos nocivos secundarios y, al parecer, también más efectivos.

Se pueden conseguir liofilizados en cápsulas preparadas desde los laboratorios de un Centro para la Investigación y Desarrollo de la Apitertapia rumano.