Es un producto de la colmena procedente
de la recolección por parte de las obreras de los estambres de las
flores en forma de polvillo muy fino - en realidad, esporas conteniendo
las células masculinas de las flores-, de unos 40 micrómetros aprox.,
aglomerándolo en los cestillos de sus patas traseras.
Aporta a la colmena todas las proteínas que precisa, así como los lípidos, minerales y otras muchas sustancias diversas. Esta compuesto también por un 10% de agua y un 25% de carbohidratos (azúcares) procedentes del néctar con el que la abeja prepara, redondea y acopla las bolitas de polen en sus cestillos.
Dependiendo de la procedencia del polen, es decir, de las propiedades terapéuticas de sus plantas de procedencia, sus efectos medicinales varían igualmente.
Y es que realmente necesitamos cambiar nuestra mente equivocada, en
el sentido de aceptar una nueva realidad -para nosotros-, muy superior
a la actual, por la que vemos que la causa-efecto se transforma, de
una sola, a una infinitud de posibles resultados, resultando así todo
lo cartesiano inútil e impredecible en un Universo constituido como
un campo de infinitas posibilidades.
Por eso la apitoxina de una abeja es siempre diferente a la de todas las demás. Y lo mismo, el propóleos y la miel y el polen...
Necesitamos pues, urgente e ineludiblemente, empezar a pensar de forma
nueva desde este embotamiento opiáceo general al que hemos sido sometidos.
Porque necesitamos redescubrir que la salud es fruto de nosotros mismos,
de nuestro cuerpo total en buen funcionamiento, bien cuidado, viviéndolo
en alegría, en libertad, con agradecimiento; y que la recuperación
de la salud nunca es, ni nunca será posible, gracias a la intervención,
ni siquiera de medicinas naturales limpias, y mucho menos aún de los
mal llamados "medicamentos" -auténticos "matarratas"
de farmacia-: porque la antimedicina actual, no nos engañemos -no
nos dejemos engañar-, lo único que ha logrado ha sido una generalización
de la enfermedad personal y social, y su cronificación masiva con
el único fin de conseguir una ganancia dineraria. Criminal.
En este desorden de cosas es cuando toma
mayor relevancia la importancia imprescindible de volver a los ritmos
de la Naturaleza en la que hemos sido creados por una inteligencia
infinitamente superior a la de los perversos ignorantes que pretenden
copar el conocimiento, ¡la Ciencia!, e instaurar su dominio sobre
sus hermanos y sobre toda la Naturaleza de forma patentemente injusta
y criminal.
Es en esta tesitura donde podemos decir que el polen es beneficioso
normalmente como agente antiinflamatorio, por ejemplo en procesos
prostáticos. También en cuanto a su actuación referida al aparato
digestivo; como estimulante del intestino perezoso, tendiendo a equilibrarlo
en los casos de diarrea o enteritis. Es bueno para las personas con
fatiga física y mental. También en situaciones de hipertensión. Aporta
vitaminas, siendo indicado en el caso de carencias alimenticias, algo
básico para el buen funcionamiento corporal...etc., etc..
Porque el polen es, sin duda alguna,
una sustancia natural que, exceptuando alguna posible alergia, nos
va a ayudar en nuestra alimentación y salud.