EL PODER CURATIVO DE LAS ABEJAS
Con algunos párrafos del dr. Ferrer -las frases en letra verde sobre fondo amarillo son mías-, apiterapéuta y bioquímico de Chile, recientemente fallecido mientras compartía sus conocimientos enseñando a estudiantes de apiterapia en Brasil: todo un ejemplo a seguir, para de esta manera poder llegar a ofrecer a la humanidad actual -sufriente, enferma- una terapia natural, limpia y efectiva; y también para corregir tantos rumbos paradigmáticos erróneos y obsoletos, muertos, al estilo de la medicina oficial.
R
eflejo el artículo –casi exactamente- aquí en mi Web, fundamentalmente por el interés general que supone ofrecer este conocimiento a todas las gentes, y especialmente a los enfermos.

Utilizar picaduras de abeja para curarse, así como los productos de la colmena, (apiterapia) no es algo nuevo y es, además, natural y muy eficaz para tratar muchas dolencias, entre ellas artritis reumatológicas, psoriasis, verrugas, herpes, hernias, lumbalgias, asma enfisema, obstrucción pulmonar crónica, hipertensión, arritmias, aterosclerosis, varices, pérdida de audición o de vista y glaucoma.
Además, estimula la curación de los huesos y se emplea para tratar la depresión. ¿Conoce algún fármaco tantas propiedades?

Muchas personas se preguntarán si es verdad que las picaduras de abeja pueden ayudar a curar tantas dolencias. Pues bien, tras 20 años de experiencia personal -dice el autor- sé que eso es así en muchos casos. Como sé que una de las cosas que más sorprenden a las personas que reciben tratamiento con apiterapia (la terapia con abejas) es que en una fase ya avanzada tras varias sesiones, al recibir la picadura de la abeja, los enfermos perciben claramente que la energía vuelve a circular por sus meridianos energéticos y que vuelven a sentir la comunicación entre los diferentes puntos de acupuntura. De hecho, los primeros acupuntores debieron observar esto en su propio cuerpo y luego practicaron con otros materiales hasta llegar a las actuales agujas de acupuntura. Es más, hay quien asegura que los chinos descubrieron la acupuntura a través de la experiencia con las picaduras de abeja.
Se sabe que ya los primeros recolectores de miel notaron, al recibir picotazos mientras
trabajaban, que se les aliviaban algunos dolores. Conocimiento que se ha transmitido de apicultor a apicultor a lo largo de los siglos. Estos han asegurado siempre, por ejemplo, que las picaduras curan la artritis. Por supuesto, quienes les oyen hacer esa afirmación les miran como si dijesen la mayor tontería del mundo. Y, sin embargo, es verdad.

UNA TÉCNICA TERAPÉUTICA MILENARIA

Y es que la apiterapia no es algo nuevo. Parece que Hipócrates -el "padre" de la medicina occidental- ya trataba su reumatismo con veneno de abejas y que el emperador Carlomagno (siglo VII d.C.) lo utilizaba para sus ataques de gota. Ahora bien, el comienzo de la Apiterapia moderna se sitúa en 1935 al publicarse el libro ‘Bee Venom Therapy’ -Terapia con veneno de abejas- del doctor Bodog F. Beck, sin duda el mejor libro escrito, incluso todavía hoy, sobre el tema.
Nacido en 1871 en Budapest (Hungrla), Bodog Beck emigraría a Estados Unidos tras la Primera Guerra mundial, estableciéndose en Nueva York donde trataría con apiterapia a miles de pacientes con excelentes resultados. Los fundamentos pueden leerse en su libro anteriormente citado. En él explica claramente por qué el veneno funciona en los diferentes tipos de reumatismos, artritis, artrosis y dolores musculares así como en algunas dermatosis y analiza cómo actúa cada uno de los componentes conocidos del veneno de abeja describiendo sus contraindicaciones y la conveniencia de realizar un test de alergia previo.
Obviamente, el tiempo daría nuevas pistas. Así, Charles Marz, presidente de la Sociedad Americana de Apiterapia hasta su fallecimiento en 1999 y paciente del doctor Beck comprobaría que los puntos dolorosos son precisamente los lugares idóneos para que actúe el veneno. Más tarde, Amber Rose, de Maryland (EE.UU.), se daria cuenta -entre otros- de que esos puntos coincidian con los puntos de acupuntura que 3.000 años atrás ya habían señalado los acupuntores chinos.
Y quien suscribe descubrió hace 20 años que las abejas pican en determinados puntos que ellas mismas "eligen": basta poner a una persona frente a una colmena con la zona lumbar a descubierto y el resto del cuerpo protegido para comprobar que algunas abejas se posarán en la espalda y que unas cuantas se pondrán nerviosas al pasar por determinados puntos... en los que terminan clavando su aguijón. Entiendo que se deba a que las abejas perciben una concentración de energía excesiva en ellos y, simplemente, se defienden; pero otros compañeros piensan que puede deberse a la presencia en ellos de iones positivos.
En todo caso, es curioso comprobar que incluso poniendo abejas sujetas con una pinza en zonas doloridas no pican si no es "el sitio". Y si se las lleva a otro lugar del cuerpo y reciben esa descarga, no tardan en "defenderse" y clavar el aguijón. Es como si las abejas "supieran" dónde picar.

NUMEROSOS TESTIMONIOS

En España los profesionales de la salud no practican habitualmente la apiterapia -probablemente- por falta de información. Sin embargo, entre los apicultores se utiliza "de toda la vida" en casos de inflamación del nervio ciático, en reumas -en general- y para el lumbago.
Y aunque son muchas las personas que en nuestro país se han sometido a esta terapia sólo unos pocos se atreven a confesarlo públicamente, quizás por miedo a que les tomen por locos o a que les pongan en le tesitura de tener que elegir entre una terapia u otra cuando lo mejor seria establecer una colaboración entre todas las técnicas terapéuticas, dependiendo de cada enfermo.
Por supuesto, es el propio cuerpo el que, una vez puesto en marcha el mecanismo de acción del veneno, se cura. Como siempre. Por eso cuando hay demasiados factores que influyen sobre la salud -físicos, emocionales, psicológicos, ambientales, etc.-, y, al no ser todos controlables, la apiterapia por si sola puede no ser tan eficaz en algunos casos.


CADA VEZ HAY MÁS MÉDICOS APIPUNTORES

La práctica de la apiterapia no ha hecho sino crecer en el mundo. Por eso entre sus practicantes hay ya muchos profesionales de la medicina occidental que, aún a riesgo de ser tratados con desdén por sus colegas, realizan una labor importante en este terreno. Un ejemplo es el del doctor Stefan Stangaciu que practica la apiterapia desde 1991. No en vano en su Rumania natal tienen más de 60 años de experiencia en apiterapia moderna y más de 2.000 de tradición. Pues bien, según este médico la apiterapia puede ayudar en más de 500 enfermedades animales o humanas.
"Las enfermedades con poco daño físico estructural -afirma- son de más fácil curación con la apiterapia pero también en muchas enfermedades crónicas como la artritis se obtienen resultados alentadores. La eficacia, según un estudio de 101 enfermedades en 2.010 pacientes, es del 64,5%".

La estadística, tan profusamente utilizada por la medicina oficial para demostrar tantas veces lo indemostrable, y otras, reflejando una realidad tan sólo relativa, aproximada y por tanto, no aplicable a un caso concreto en particular, sería más bien propia, pues, de espíritus trasnochados, incapacitados -bien por sus prejuicios, o porque lo consideran contrario a sus "intereses"- para ver lo que la actual ciencia cuántica esta descubriendo y nos esta transcribiendo ya hace muchos años...
Mucho más acertadamente, Eric Rolf -entre otros, cada vez más en número y calidad científica- nos habla de la enfermedad como creación de la propia persona, como diálogo entre el cuerpo de uno y uno mismo, de uno con uno mismo: como que la vida nos esta enseñando, mostrando, ante el hecho de la enfermedad 'provocada', el (buen) camino que no acabamos de decidirnos a tomar en la 'salud'...
Así, un cáncer y un catarro serían la misma cosa (una falta, una ausencia de salud) simplemente manifestadas en diferente forma e intensidad...y ambas igualmente fáciles -o difíciles- de sanar...de
pendiendo del mensaje que conlleven y de la capacidad de la persona (enferma) para aceptarlo y corregirlo, así como de la pericia del terapéuta -y lo apropiado de sus herrramientas- para acompañar al enfermo hacia su sanación.
Las estadisticas, pues, no revelarían nada, realmente, que no fuera una casuistica puramente teórica -incluso basada en los hechos...pero, claro, de forma cartesiana y mecanicista-, y si reflejarían un cierto 'despiste' en quienes las utilizan, un desconocimiento, en este caso, del verdadero paradigma de 'salud y enfermedad'.
Pero bueno, para una aproximación a quienes todavía no conocen la apiterapia, valga: ahí quedan...como una simple dato.

Cifra significativa que hace necesario divulgar los conocimientos y aplicaciones de esta terapia entre los profesionales de la salud. Porque, como dice el doctor Stangaciu, "esto terapia no se aplica más, por desconocimiento, así como por la falta de aprendizaje y de personal preparado".
Para el doctor Hugo Aguirre, por su parte, médico y cirujano argentino que practica la apiterapia desde hace más de veinte años, "la enfermedad es la pérdida del bienestar psicobiológico y social que ocasionan los desequilibrios, rupturas o modificaciones de los mecanismos propios de la naturaleza humana y/o de su entorno y, por eso, aunque la. Apiterapia sea eficaz, el grado de eficacia depende de cada enfermo".


VENENO... EN FRASCOS

Dado que considero una lamentable equivocación y una práctica propia de salvajes violentos, irrespetuosos con las abejas (impresionantes animales, seres vivos de los que la humanidad necesita aprender mucho) y con la Naturaleza en general, el hecho de ‘robar’ la apitoxina a las abejas mediante un proceso de semi-electrocución de las mismas para luego procesarla en laboratorio,
(no hay que olvidar que ir ‘contra natura’, además de ser propio de insensatos, conlleva un precio muy caro para todos: lo estamos sufriendo, por ejemplo –y en este contexto de salud y enfermedad- en los criminales resultados de la aplicación de los mal llamados “medicamentos” sintéticos de laboratorio, a todas luces artificiales e iatrogénicos y que, en definitiva, lo más que han conseguido ha sido enriquecer a unos pocos a costa de la salud y recursos económicos de muchos)…

Permitidme todavía una pregunta para ‘meditarla sabiamente’ –si es posible- antes de contestar(nos)la:
¿Es que todavía vamos a seguir errando, desvirtuando la sabiduría impresa en la Naturaleza y en cada criatura -infinitamente más sabia que la que se pretende "crear" 'per se'-, con la misma continua y recalcitrante necedad humana?...

La idoneidad de la apiterapia pasa por la aplicación de las abejas al enfermo... junto con la habilidad, el buen hacer, del terapéuta.



POSIBLE REACCIÓN ALÉRGICA

La única contraindicación del veneno de abejas es la reacción alérgica, si bien el porcentaje de población alérgica a ese veneno es muy bajo. Pero no hay que confundir la reacción alérgica con la lógica hinchazón local y enrojecimiento típicos de una picadura de abeja.

HIPERSENSIBILIDAD AL VENENO DE ABEJAS (tomado del dr. Ferrer)

El 2% de la población mundial es hipersensible al veneno de las abejas, o sea, con una sola aplicación podrían desarrollar el choque anafiláctico, que puede poner en riesgo de vida al paciente si no es tratado a tiempo con un antídoto -normalmente adrenalina (epinefrina) y/o corticoide (tipo 'urbasón')-. Por ello, antes de iniciar un tratamiento, el paciente debería someterse a una analítica de IgE especifico de veneno de abeja previo al Test de tolerancia a realizar en la consulta de apiterapia, especialmente aquellas personas que nunca han sido picadas por una abeja.
Los síntomas normales que aparecen durante las primeras aplicaciones son: eritema y edema en la zona tratada, que desaparece en 30 minutos. Cada persona reacciona diferente, algunos pueden desarrollar un edema secundario mas extenso unas horas después, acompañado de eritema y prurito , el cual puede ser máximo a las 8 o 24 hrs. y desaparecer 2 a 3 días después.

La reacción alérgica presenta estos síntomas: picor abundante en diferentes partes de cuerpo -incluidas las palmas de las manos y el cuero cabelludo- y enrojecimiento de otras partes de la piel diferentes al del lugar de la picadura. Si esta reacción continúa y a los 5 - 10 minutos de la picadura se encuentra dificultad para respirar y ocurre una bajada de tensión, se está ante un shock anafiláctico. Es necesario entonces acudir de inmediato a un centro de urgencias o utilizar un medicamento apropiado si se dispone de él.
Para evitar esa posible reacción se realiza previamente un test de alergia inyectando/inoculando una pequeña cantidad del veneno a la persona que se va a testar. Si no hay reacción se utilizan mas picaduras. En caso contrario, hay que efectuar un procedimiento de inmunización semejante al que de manera natural reciben los apicultores en su práctica diaria (aunque muchas veces no llega a conseguirse una inmunización total con seguridad)
El 'protocolo' de atención a una persona que presenta un cuadro alérgico/anafilactico es, según evolución, y de forma progresiva (teniendo bien en cuenta que una reacción anafilactica puede producir la muerte en 30 minutos)

  1. Presión mantenida sobre el 'philtrum', ayudándose con la otra mano, presionando contra occipital
  2. Administración de un antihistamínico, via oral (bajo la lengua o ingerido con agua)
  3. Administración de una infusión (fuerte, cargada) de 'Perilla frutescens' ('Perilla', o 'Shiso')
  4. Inyectar un 'antiserotonínico' (tipo 'ciproheptadina') + un corticoide (podría ser suficiente sólo el corticoide), via intramuscular, con un efecto terapéutico de: via intramuscular, en unos 10 minutos-, o via endovenosa, instantáneo.

Características principales del veneno de las abejas:

El 'veneno de abejas' es un conjunto de sustancias biológicas muy activas y frágiles cuando se exponen a la luz y al oxígeno del aire; una vez extraído de la glándula se denomina 'apitoxina', y se mantiene activa por corto tiempo, aunque se trate químicamente su estabilización.
Esto lleva, también, al buen apiterapeuta a emplear la abeja viva en las aplicaciones tópicas en los tratamientos de artritis reumatoide, esclerosis múltiple, escleroderma y otras enfermedades.

En solución se infecta y descompone fácilmente por las bacterias.

Las enzimas digestivas (ptialina, pepsina, panceratina y renina) y vegetales (papaina y papayotina) lo debilitan rápidamente y, viceversa, el veneno afecta rápidamente la efectividad de las enzimas. Se destruyen mutuamente.

Al igual que el veneno de serpiente, no tiene efecto si se toma por vía oral, por su contenido proteico.

Sólo se conserva indefinidamente en glicerina.
El oxígeno del aire y la temperatura ambiental lo deshidratan y degradan en pocas horas.

La abeja tiene un aguijón que funciona como una microaguja estéril y una bomba dosificadora biológica exacta (glándula del veneno).

La cantidad total de veneno que contiene una glándula está entre 0.2 y 0.3 mg., que corresponde de 100 a 200 microgramos de veneno puro. El tratamiento apiterapéutico consiste en aplicar en un lugar determinado, una microdosis de veneno, según sea la enfermedad. La aplicación es casi indolora.
La aplicación de microdosis asegura que el sistema inmunológico no producirá a futuro un bloqueo al veneno, ya que esto hace inútil las aplicaciones futuras. Las dosis elevadas sólo producen analgesia, y no la mejoría de la enfermedad.


El veneno de abejas es un líquido claro, de reacción ácida. Contiene un 88% de agua, proteínas, péptidos, aminas, aminoácidos y compuestos volátiles.
Los principios activos terapéuticos son proteínas y péptidos.
(del dr. Ferrer)


INTERACCIONES CON EL VENENO DE ABEJA

No es conveniente tomar medicamentos mientras se está realizando esta terapia. Además se deben respetar las horas de la digestión. Tampoco se puede utilizar en caso de padecer diabetes así como si se tiene tuberculosis, anemia, sífilis, gonorrea, enfermedades infecciosas agudas, úlcera gástrica, tumores malignos o cardiopatías.
Es costumbre recomendar no someterse a ella durante el embarazo o el periodo menstrual, aunque no es algo taxativo siempre que haya sido evaluado por quein conoce bien el arte de la apiterapia. Se debe suprimir además la ingesta de alcohol ya que contrarresta el efecto curativo del veneno de abeja.

La apiterapia recomienda el consumo de productos de la colmena: jalea real, polen, propóleo y miel, como complementos nutricionales de una dieta saludable

¿QUÉ SE PUEDE TRATAR CON APITERAPIA?

Hay evidencias de que la apiterapia es efectiva en diversas patologías. Estas son algunas:
-problemas de piel (eccema, psoriasis, úlceras tópicas y verrugas),
-infecciones bacterianas (laringitis y mastitis),
-infecciones virales (verrugas y herpes simple 1 y 2),
-enfermedades reumatológicas (artritis reumatoide, osteoartritis, artritis traumática,
espondilitis, artritis psoriásica, codo de tenista y bursitis),
-dolencias cardiovasculares (hipertensión crónica y/o aguda, arritmias, aterosclerosis y
varices),
-problemas pulmonares (obstrucción crónica pulmonar, enfisema y asma),
-afecciones de los sentidos (pérdida de audición, vista glaucoma, diplopía e iritis),
-problemas ortopédicos (estimula la curación de los huesos)
-depresión.

COMPONENTES DEL VENENO DE ABEJA

Puedes consultarlos en el apartado 'Apitoxina' de la Web.

TESTIMONIOS DE CURACIÓN:

Los hay muchos: puedes encontrarlos e informarte en cualquier Web acerca de la apiterapia…empezando por el mío propio.
Me gustaría incidir al respecto, que todos son testimonios reflejados por los protagonistas, los enfermos, que han recuperado su salud y nunca propaganda interesada –a la que estamos demasiado acostumbrados- de los agentes que podrían recoger un beneficio económico con ello; hecho que les da un valor, una credibilidad, muy a tener en cuenta…(aunque la mayoría de ellos suele perder la memoria de su situación de enfermedad anterior y olvidan, también, reflejar testimonialmente su proceso de sanación a través de la apiterapia en favor de quienes padecen sus antiguas dolencias y no la conocen.)