La Apiterapia es la terapia que utiliza los productos de la colmena con fines médicos, sanadores: fundamentalmente la apitoxina o ‘veneno de abeja’, y también la jalea real, la miel, el propóleos, el polen (y pan de abejas), la cera y las larvas de zángano.
Aunque existe una tendencia muy en boga al estilo ‘seudomédico-oficial'
de sustraer la apitoxina a través de su extracción mediante procedimientos
agresivos para las abejas con el fin de liofilizarla y transformarla
en soluciones inyectables, la forma mas natural y por ello la más
-por mejor- eficaz es la de 'poner las abejas' directamente: se basa
fundamentalmente en la aplicación de abejas sobre la piel del paciente,
con unas pinzas apropiadas para ello, buscando que ésta le pique y
así le sea inoculada su apitoxina.
A pesar de dicha tendencia por 'comodidad' y dentro de una
absoluta falta de respeto a la vida y la Naturaleza, muchos
profesionales de la salud usan la apiterapia, mucho mejor con la abeja
viva que en inyección: es bien conocido en este sentido el Dr. Theodore
Cherbuliez, apiterapeuta de reconocida fama mundial y presidente de
la American Apitherapy Society.
Tiene como gran ventaja que, al ser la abeja un animal con
gran percepción de las distintas manifestaciones 'energéticas' del
enfermo, tiene un especial sensibilidad a los 'puntos energéticos'
negativos provocados en zonas de su cuerpo por esa falta de salud,
por ese 'bloqueo energético', entendiéndolos como 'agresivos' para
ella: así elige el punto oportuno y exacto donde picar, usualmente
coincidentes con puntos de los meridianos de acupuntura.
La picadura produce un escozor, más o menos intenso, que cede
normalmente en 20-30 segundos. Sus beneficios curativos, sin embargo,
son inmensos...
Las abejas, siendo por un lado
unas criaturas con una ejemplar organización social y por otro al
entregarnos sus productos tan eficazmente terapéuticos e, incluso
su vida al 'picarnos', merecen de nosotros el máximo respeto: es bueno,
tanto por parte del apiterapeuta como de las personas que acuden a
sus consultas -y que, a veces, debido a sus largos tratamientos, también
las utilizan en casa para auto-aplicárselas con las directrices y
supervisión de su apiterapeuta- cuidarlas y respetarlas al máximo:
evitarles estrés teniéndolas en una caja apropiada con suficiente
amplitud, dotada con un sistema apropiado de 'ventanas', así como
unas pinzas idóneas, para la extracción fácil y no lesiva de las abejas;
un sistema apropiado para mantener la temperatura y un adecuado balance
de luz-oscuridad; darles buena miel como alimento y no
agua azucarada -aunque excepcionalmente, en algún caso puntual,
podría alimentárselas con un caramelo de miel -sin azúcar- de calidad,
complementado, si acaso, con un poco de buen agua (ver mi
Web del agua)- .
Comoquiera que tras picar, dejando su aguijón en la piel del
paciente, la abeja queda sentenciada a muerte al poco tiempo, habría
que tener en cuenta un par de cosas para aliviarle, o incluso evitarle,
este trance por el cual nosotros 'hemos recibido salud':
- al extraer el aguijón con las
pinzas al efecto, y con el fin de evitarles la evisceración de su
aparato digestivo, realizar la separación de la abeja, no perpendicularmente
a la piel, sino girándo previamente y en el sentido de las agujas
del reloj nuestra muñeca de la mano que sujeta las pinzas, produciendo
así una rotura entre el saco del veneno y el aparato digestivo, evitándoles
de esta forma dicha evisceración que les produciría la muerte casi
inmediata y de forma normalmente convulsiva.
- y no sólo para evitar la muerte
'dolorosa' de la abeja -muere retorciéndose tras haber picado y perdido
el aguijón e intestino- sino incluso para llegar a prolongar su vida
durante días (hay que tener en cuenta que una abeja suele
vivir como promedio poco más de un mes), yo usaba una gota
de propóleos y otra de miel con el fin de intentar la cicatrización,
aunque con resultados muy variables y normalmente cortos: eso sí,
a la abeja se la veía vivir sin sufrimiento tras su picadura y morir
tranquilamente.
Elena, naturopata y apiterapeuta aragonesa con consulta en
Tauste (Zaragoza), me enseñó que había descubierto hace tiempo otro
sistema más eficaz: al tener conocimientos de otras terapias naturales,
pensó y descubrió que, tras 'extraer' la abeja después de haber picado,
impregnándole el abdomen con el 'Remedio de Urgencia' de las Flores
de Bach les queda 'como cicatrizado' y pueden continuar viviendo normalmente
durante algún tiempo.
- A estas dos sugerencias, y tras mi
relación de apiterapeuta en prácticas con el Dr. Osvaldo Mihura en
Argentina, debo añadir que él me indicó que lo correcto es ‘pedir
a la colmena' la abeja, picar al enfermo con ella y, tras agradecérselo
-de nuevo a la colmena-, matar la abeja de forma instantánea’ (por
presión o sumergiéndola en alcohol o una solución jabonosa). Me comentó
que de otra forma se efectúa a nivel etérico una información de sufrimiento
de la abeja a la colmena, lo que haría que ésta ‘atacase’ a quien
procediese de esa forma en cuanto se acercase a la misma.
También me aclaró que la abeja es realmente una célula de la colmena
–la colmena es el individuo- , y como ejemplo al respecto me dijo
que 'si él u otra persona diesen a otra unas células de su cuerpo
para efectuar una curación, no ocurriría ningún acto violento 'contra
esas células' porque muriesen algunas de ellas por, o tras el proceso
de curación…'
¿En qué se basa la Apiterapia?
Fundamentalmente en la inoculación de la apitoxina, el veneno de la abeja, poniendo una abeja sobre la piel del enfermo para que pique en ella y se lo inocule.
Complementariamente suelen utilizarse el resto de los productos de
la colmena para conseguir unos resultados más eficaces de forma sinérgica.
¿Cuántas sesiones de apiterapia con abejas necesitaré para sanarme?
El número de sesiones requeridas en diferentes enfermos depende de su estado actual y puede ser variable en función del cuadro de sus manifestaciones, de la persona misma y de la evolución de su proceso de curación.
¿Ante qué
síntomas de enfermedad manifestados por personas enfermas puede ayudar
la Apiterapia para el proceso de su sanación?
• Piel: eccema, soriasis,
úlceras tópicas, verrugas.
>Infecciones:
faríngeas, laringitis, mastitis. Curación y perfecta cicatrización
de todo tipo de heridas.
• Virales: herpes simple 1 y 2, verrugas.
• "Reumatológicas":
Dado que la apitoxina es 100 veces más poderosa que la hidrocortisona
y tiene un mayor efecto antiinflamatorio que la ciclofosfamida (Weissman)
es aconsejable su aplicación en: Artritis 'reumatoide', osteoartritis,
artritis 'reumatoide' juvenil, artritis traumática, espondilitis,
artritis soriásica, codo de tenista, bursitis.
• Cardiovasculares:
hipertensión (crónica y aguda) puede mejorar con tratamientos
prolongados, arritmias, aterosclerosis, varices.
• Pulmonares: obstrucción crónica pulmonar, enfisema, asma.
• Sentidos: pérdida de audición, vista, glaucoma, diplopía, iritis.
• Ortopedia: estimula la curación de los huesos.
• Psicología: depresión.
• Endocrinas: aumenta la cantidad de esperma en toros en U. Penn (Dr. Alan Benton).
• Sistema nervioso: analgésico
• Anti-cáncer: incrementa la supervivencia a los linfomas en ratones.
Y, además es un agente protector contra la radiación
X
(Shipman, publicado en la revista Nature, 1.974) también unida
a la administración de propóleos.
-Y siguiendo al Dr. Ferrer:
'ENFERMOS' QUE
PUEDEN TRATARSE CON APITERAPIA:
Existen más de 30 “enfermedades” "autoinmunes"
"descubiertas" actualmente. Una enfermedad autoinmune, sería
en palabras simples, como una reacción 'equivocada' de nuestro sistema
defensivo o inmune, contra nuestros propios tejidos u órganos. Por
ejemplo, en la artritis reumatoide, los glóbulos blancos "equivocadamente"
están destruyendo las articulaciones en forma progresiva y permanente.
(Aunque habría que ampliar este concepto, y siguiendo al Dr. Góiz,
en el sentido de que estas reacciones no fueran exactamente o, al
menos siempre, debidas a un error del propio cuerpo, sino inducidas
por la presencia de patógenos que, una vez desactivados -en muchos
casos y de forma muy eficaz a través del Biomagnetismo- facilitaría
al extremo la vuelta a la salud de la persona enferma.
Y también convendría recordar lo que decía el Dr. F. Batmanghelidj,
de origen iraní y afincado en USA: 'lo más que puede hacer un "médico"
por Vd. es darle un nombre raro a una enfermedad que desconoce')
AUTOINMUNES:
Artritis reumatoide, Esclerosis Lateral Amiotrófica, Esclerodermia,
Pénfigo, Soriasis, Lupus Eritematoso Discoide y Sistémico, Síndrome
de Sjögren, Esclerosis Múltiple, Polimiositis, Dermatomiositis, Policondritis,
Vasculitis, Poliarteritis, Polimialgia, Síndrome de Reiter, Síndrome
de Behcet, Espondilitis Anquilosante, Diabetes Mellitus, Síndrome
de Guillain-Barré, Enfermedad de Crohn, Colitis Ulcerosas, Vitíligo,
etc.
NO AUTOINMUNES:
Hernia Discal, Espondilosis Cervical, Lumbalgias, Hemorroides, Esguinces de Tobillo, Espolones del Talón, Sinusitis, Bursitis del Talón de Aquiles, Incontinencia Urinaria, Tendinitis Poplítea, Tendinitis Aquileana, Codo del Tenista, Artrosis, Tendinitis del Manguito Rotador, Hombro Congelado, Diverticulosis, Tinitus, Síndrome del Túnel Carpiano, Síndrome de las Piernas Inquietas, Queloides, Quistes Mamarios y Ováricos, Quistes de Baker, etc.'
Origen e historia de la Apiterapia
La apiterapia es tan antigua como la misma apicultura.
Sobre ella escribió Hipócrates, y hay menciones en textos Chinos de hace 2.000 años. Incluso se refleja en un papiro egipcio datado en el s. XVII a.C.:

La apiterapia empezó hace miles de años como una parte de la medicina
tradicional, y hoy muchas personas la utilizan para ayudarse en su
sanación acudiendo a las consultas de apiterapeutas que les administran
las picaduras y les indican las pautas correctas para su tratamiento,
así como las necesarias para el caso de tener que aplicarse las picaduras
ellos mismos.
Para más información: 'El
poder curativo de las abejas'